En un contexto socioeconómico duro para muchos mendocinos que se encuentran por debajo de la línea de pobreza, existen personas como Gabriela Carmona, alma máter del Comedor Comunitario Horneritos, que buscan colaborar con lo que pueden para que más de 1.000 personas se aseguren al menos, un plato de comida por semana.
En diálogo con Radio Jornada (91.9) Gabriela contó cómo es el día a día del comedor que lleva adelante, con problemáticas complejas, como el pago de servicios por más de 600.000 pesos y el temor de la cercanía del invierno. Esto porque la cantidad de gente que va a pedir comida aumenta notablemente.
Cada vez pueden cocinar menos días a la semana
Gabriela manifestó que en el comedor comunitario no está como ellos quieren, sino como pueden. Esto implica poder cocinar solo una vez por semana –quizás dos- cuando en años anteriores, podían hacer de comer hasta 3 veces por semana.
“La situación del comedor no es buena, pero estamos tratando de poder seguir. Lo malo es que ahora solo podemos dar de comer una vez por semana, a lo sumo dos, pero por ahora una. Solo recibimos ayuda de la gente”, sostuvo.
El temor a la llegada del invierno
Gabriela destacó que en invierno, producto de la situación económica, de que el trabajo baja ya que se acaban las temporadas de cosecha –uva, tomate, ajo- la cantidad de personas que les van a pedir comida se incrementa.
Actualmente son 1.000 las personas que van a buscar una ración de comida, para las que se cocinan unos 600 kg de alimentos el día que entregan la vianda.
En el invierno de 2024, llegaron a tener 4000 personas –unas cinco cuadras de cola- de gente esperando una ración de comida. Este año no saben cómo van afrontar esa situación si llega a ocurrir, porque además, el comedor tiene otros gastos, como el pago de los servicios.
En el Horneritos, los inviernos son mucho más complicados y tristes, sobre todo por la situación de los ancianos, que según contó Gabriela es mala y se pone cada vez peor.
Otro fantasma que afrontar: el pago de los servicios
La fundadora de Horneritos contó que este mes les ha llegado una boleta de electricidad de 600.000 pesos, por lo que le piden ayuda a los socios estables que tiene el comedor: entre 120 y 130 personas que aportan aproximadamente 5000 pesos por mes. Aunque no hay una cuota fija, sino voluntaria.
Por otra parte, un tubo de gas les cuesta 65.000 pesos, y a esto hay que sumarle la compra de implementos para cocinar, cosas que no se reciben por donaciones, como sí puede ocurrir con las verduras, carne, o alimentos secos.
Para colaborar, el alias de Horneritos es Juntos.horneritos y la cuenta está a nombre de Emilce Aguirre.
Los índices de pobreza que ve Gabriela en el barrio
La voluntaria manifestó que no cree que sea real que los índices de pobreza hayan disminuido. “Yo me guío por lo que veo, gente golpeándome el portón de mi casa para pedirme comida”. Sostuvo, además, que no entiende cómo es que la inflación haya bajado si a ella le llega una boleta de luz de este valor, que le resulta desestabilizante para su economía diaria.
El Comedor Comunitario Horneritos tiene perfiles de facebook e Instagram, donde seguir sus actividades y contactarlos para colaborar.