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Impacto de las importaciones en las PyMEs Industriales Argentinas

Con la apertura comercial en marcha y un mercado más competitivo, las PyMEs industriales argentinas enfrentan desafíos importantes, pero también oportunidades para reconvertirse, acceder a tecnología global y fortalecer su posicionamiento. Un informe de la Fundación Observatorio PyME revela las claves de esta transformación en pleno proceso

Redacción
04/04/2025 18:04
En este nuevo escenario, las pequeñas y medianas industrias manufactureras —eslabón clave del entramado productivo nacional— se enfrentan a una transformación

La política comercial del nuevo gobierno argentino marca un giro de fondo en el rumbo económico. En lugar de cerrar filas ante el mundo, la estrategia apunta a abrir el juego: menos trabas para importar, menos impuestos y más posibilidades de acceder a insumos, tecnología y productos que, hasta hace poco, resultaban inaccesibles o costosos.

Entre las medidas destacadas por el Ministerio de Economía se incluyen la eliminación de restricciones para importar productos de consumo

En este nuevo escenario, las pequeñas y medianas industrias manufactureras —eslabón clave del entramado productivo nacional— se enfrentan a una transformación que, aunque desafiante, también trae oportunidades para crecer, modernizarse y reconectarse con el mundo.

Así lo señala el más reciente informe de la Fundación Observatorio PyME (FOP), que relevó el estado de situación del sector en el último trimestre de 2024. Si bien el 40% de las empresas encuestadas considera que las importaciones representan una competencia fuerte, muchas también destacan ventajas en esta nueva etapa.

Menos trabas, más herramientas

Entre las medidas destacadas por el Ministerio de Economía se incluyen la eliminación de restricciones para importar productos de consumo, la suspensión temporal de percepciones de IVA y Ganancias para bienes de la canasta básica, la baja de aranceles y la eliminación del Impuesto PAIS. Además, las empresas ahora pueden financiar sus importaciones en plazos más accesibles.

Esto, sumado a una apreciación cambiaria que abarató los bienes del exterior, generó un entorno más dinámico, en el que algunas industrias empiezan a explorar nuevos modelos productivos, alianzas estratégicas e incorporación de tecnología importada para mejorar su competitividad.

Desde el sector empresarial reclaman un enfoque de desarrollo inteligente

La clave: reconversión y competitividad

El informe de la FOP señala que, en sectores históricamente más expuestos a la competencia externa —como el textil o el metalmecánico—, muchas firmas están adoptando nuevas estrategias: revisar procesos, buscar eficiencia, diversificar su oferta y centrarse en nichos de valor agregado.

Algunas ya comenzaron a sustituir insumos nacionales por importados, no como una señal de retroceso, sino como una vía para mejorar calidad, reducir costos y adaptarse más rápidamente a la demanda. El 18% lo hizo en 2024, y un 30% planea seguir ese camino en 2025. También se registraron casos de empresas que decidieron importar ciertos productos para enfocarse en líneas más rentables o con mayor diferenciación.

Tecnología global, industria local

Uno de los beneficios más valorados de este nuevo marco es el acceso facilitado a equipamiento, componentes y tecnología de última generación. Esto permite acelerar procesos de modernización que muchas PyMEs tenían postergados.

El desafío ahora es acompañar esta apertura con políticas de estímulo que ayuden a las empresas a reconvertirse, capacitarse e invertir en innovación. No se trata solo de abrir el mercado, sino de brindar herramientas para que todos puedan competir en condiciones más equilibradas.

Las perspectivas para el año en curso son complejas pero abiertas

Horizonte 2025: crecer en un nuevo contexto

Las perspectivas para el año en curso son complejas pero abiertas. Si bien persisten la contracción de la demanda y ciertas dificultades macroeconómicas, el acceso a nuevos proveedores, insumos más económicos y tecnología puede ser el motor de un nuevo ciclo de crecimiento para las PyMEs que logren adaptarse.

Desde el sector empresarial reclaman un enfoque de desarrollo inteligente: menos proteccionismo pasivo y más estímulos activos, con capacitación, financiamiento y apoyo a la inversión en valor agregado. Porque la apertura no tiene por qué significar vulnerabilidad; bien gestionada, puede ser el primer paso hacia una industria más moderna, más eficiente y más conectada con el mundo.

 

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