El Tomba se enfrentó a dos rivales a la vez: uno fue el Atlético Grau y, el otro, nada menos que sí mismo luego de la pobre imagen que había demostrado ante Independiente de Avellaneda, con el 0-4 en contra.
No fue un partido más para Godoy Cruz, sobre todo porque, además de volverse con los tres puntos, su performance estuvo dentro del marco esperado y eso fue tranquilizador para los jugadores, el cuerpo técnico y los simpatizantes.
La formación dirigida por Esteban Solari se adaptó al plan de juego más conveniente, con ensamble entre sus líneas y manejo de los tiempos para achicar espacios en defensa y ampliarlos en función ofensiva.
Llegó al gol de apertura tras una acción de pelota parada, donde Mateo Mendoza supo ganarse el espacio ante la marca rival y sacar el cabezazo que le dio apertura al marcador.
Ya en el segundo tiempo, la definición del "Indio" Fernández, con control y remate a colocar, sirvió para cerrar el partido y abrir la esperanza de un futuro próximo más benévolo que el que se había traído a Lima.
LO QUE VIENE
Este próximo sábado asoma como una prueba de fuego para el "bodeguero", ya que Independiente Rivadavia está en alza y dispuesto a quedarse con el clásico mendocino del momento.
Dada la cercanía del encuentro ante Sportivo Luqueño, que se disputará el martes 8 en el "Malvinas Argentinas" y por la segunda fecha del Grupo D, habrá que ver si el cuerpo técnico opta por preservar jugadores o no.
Sea la decisión que fuere, lo cierto es que volvió a haber tranquilidad en "la Bodega" luego de semanas en las cuales hubo tensión, nerviosismo y necesidad de dar vuelta la página cuanto antes, como efectivamente lo consiguió con su excursión limeña.
LOS TANTOS TRANQUILIZADORES