A lo largo de los años, ha trabajado en distintos emprendimientos: desde un minimarket hasta un food truck, además de ser chofer de Uber. Sin embargo, ha sido víctima de múltiples robos. La última vez, cansado de la situación, decidió buscar a los responsables, realizó varios disparos intimidatorios y, al regresar a su hogar, fue detenido. Ahora, tras haber declarado en la causa, el comerciante solicita su excarcelación luego de lo ocurrido en el barrio San Martín.
Un comerciante harto de la inseguridad
El episodio que desencadenó su detención ocurrió el 8 de marzo, alrededor de las 22:30. Mientras trabajaba como conductor de Uber en su Fiat Cronos, recibió un llamado de su familia: su casa, donde también funciona un local de comidas, había sido asaltada una vez más.
Los delincuentes rompieron una cadena de seguridad y se llevaron una bicicleta y hasta un cartel publicitario. Pero no contaban con que sus movimientos habían quedado registrados en las cámaras de seguridad del damnificado. Al ver las imágenes, el comerciante decidió actuar por su cuenta y salió en busca de los responsables, armado con una pistola 9 mm.
Se dirigió a otro sector del barrio San Martín, donde sabía que operaba una banda delictiva conocida como "Los Pipas", a la que pertenecían los ladrones. Una vez en el lugar, desenfundó su arma y realizó una serie de disparos al aire con el objetivo de amedrentarlos.
Sin embargo, cuando regresaba a su hogar tras el incidente, fue interceptado por la Policía y detenido por portación ilegal de arma de guerra. A pesar de no contar con antecedentes penales, el delito que se le imputa contempla una pena mínima de tres años y seis meses de prisión, por lo que quedó bajo custodia.
"No soy un delincuente, solo estoy cansado"
El comerciante prestó declaración dos semanas después de su arresto. En su testimonio, admitió haber realizado los disparos, pero explicó que su reacción fue producto del hartazgo ante los reiterados hechos de inseguridad que ha sufrido."No me considero un criminal. Fue un error haber comprado el arma, pero estoy agotado de que me roben", afirmó. "Soy un trabajador. Desde los 12 años reparto carne, ahora manejo un Uber y además tengo una escuelita de fútbol en el barrio San Martín"
Durante su declaración, recordó que en enero sufrió un violento asalto en el que un ladrón lo golpeó en la frente con la culata de un arma, dejando una cicatriz visible. También mencionó que a los 22 años recibió un disparo en el estómago en otro robo.
"Me han robado innumerables veces en mi negocio de comidas hasta que, cuando lo vaciaron por completo, tuve que cerrarlo", relató. Luego de aquel episodio, se trasladó a San Luis en busca de tranquilidad, aunque terminó regresando por razones familiares.
Respecto a la balacera que lo llevó a la cárcel, explicó: "Tomé esta decisión también por los chicos del barrio. Estoy harto". El comerciante es padre de tres hijos que viven en el barrio San Martín.
La audiencia que definirá su futuro
El abogado defensor, Juan Franco Ferraris, presentó un pedido de control jurisdiccional para que una jueza evalúe la situación de su cliente. Por este motivo, se programó una audiencia clave para el próximo viernes en horas de la mañana.
La jueza María Alejandra Mauricio será quien determine si el comerciante podrá recuperar la libertad o si deberá continuar detenido mientras avanza la causa.