Hay un viejo axioma futbolero que se adapta a cualquier época y parece no tener certificado de defunción: "los clásicos no se analizan; se ganan".
La antigua frase parece retomar vigencia tras el duelo entre Godoy Cruz e Independiente Rivadavia, que hasta el pitazo final terminó con el resultado incierto.
¿Ninguno hizo méritos suficientes para sumar de a tres?
Los hicieron, pero en ráfagas del juego en ambos períodos, aunque sin continuidad como para marcar una superioridad marcada sobre el rival.
El Tomba trabajó de entrada un sistema que le reportó beneficios con un 4-4-2 rotativo, porque iba modificándose conforme iba la acción en ataque o en defensa.
Es importante marcar que, tras la pobrísima performance del domingo pasado ante Independiente de Avellaneda, hubo un giro positivo que se instaló en Lima con la victoria frente al Atlético Grau.
La propuesta de juego que planteó Esteban Solari fue interpretada por los futbolistas en momentos determinados, aunque pareciera que no en todos los pasajes del duelo.
Tras la apertura conseguida por Santiago Andino y el desequilibrio que este generaba en el uno contra uno, sorprendió que el atacante no tuviera compañía permanente para triangular en corto o en largo, como tampoco en eventuales receptores que se le mostraran libres en la zona de definición.
Y la Lepra, con el marcador en desventaja, tenía en Luis Sequeira a quien transformaba una acción que parecía estéril en un pasaje de circuito con toques de dos a tres compañeros de equipo.
La igualdad en el marcador se consumó con un yerro defensivo en la defensa tombina, ya que Ivan Villalba se elevó sin marca fija y no tuvo dificultad para impactar con su cabeza el corner lanzado desde el sector derecho y, así, superar a Franco Petroli, algo tardío en su respuesta, pero sin apoyo de su propia defensa.
El VAR evitó que el resultado se ampliase a favor de los dirigidos por Alfredo Berti y fue un pasaje clave del encuentro porque ambos conjuntos se fueron acomodando a la idea de que el empate era el resultado que les convenía y, quizás, que salir a buscar podía potenciar el contraataque.
En síntesis, tanto el "Expreso" como el "Azul" generaron lapsos favorables por determinados minutos y en sendos casos no alcanzaron madurez de juego para sostenerlos y pasar a dominar al contrincante.
El empate en el "Malvinas Argentinas" se ajustó a lo que ambos produjeron y no se puede discutir injusticia en el resultado.
El punto le sirve más al "leproso" que al "bodeguero", aunque ahora se viene el sprint final para ver en qué situación se hallan para acceder a los playoffs.
Les será favorable, además, irse ajustando con vistas no solamente a este primer certamen de la temporada, sino sobre todo al que se constituirá en el segundo torneo del año.
Porque en las instancias definitorias, lo único que sirve es dar una señal de autoridad y así tener el camino libre para pensar en grande y concretarlo.
En ambos casos, tienen la palabra.