GURPI surge como una solución de financiamiento clave para que repartidores y conductores, que generalmente quedan fuera del sistema tradicional, accedan a un nuevo vehículo, mejoren sus condiciones de movilidad y, consecuentemente, sus ingresos.
GURPI consolida su expansión en Mendoza con una solución de financiamiento para repartidores y conductores de aplicaciones como Rappi y Cabify, permitiéndoles acceder a nuevos vehículos de trabajo (motos o autos) de forma 100% digital, ágil y con entrega inmediata.
Esta solución de financiamiento para los llamados riders ya cuenta con oficinas y punto de entrega en la Ciudad de Mendoza, donde un equipo local gestiona de forma directa el asesoramiento y la entrega de vehículos. Desde este punto, la compañía proyecta vender 300 unidades antes de fin de año.
La fuerte apuesta en la región responde a una realidad de escala nacional: mientras que más de un millón de personas generan ingresos como riders en toda Argentina, solo en Mendoza hay más de 3.000 repartidores de delivery y 7.000 conductores en aplicaciones, siendo una de las regiones de mayor crecimiento fuera de Buenos Aires.
La economía de plataformas se ha solidificado como una nueva dinámica del mercado laboral actual de nuestro país. Sin embargo, frente a la necesidad de acceder a mejores condiciones de movilidad (como pasar de una bicicleta a una moto), los riders se encuentran frecuentemente imposibilitados de ingresar al sistema tradicional de crédito o alternativas extrabancarias que están alejadas de la cotidianidad de su trabajo. Es en ese escenario que GURPI surge y crece como solución diseñada específicamente para riders.
A diferencia del crédito tradicional, que suele basarse en recibos de sueldo, historial bancario o garantías convencionales, la fintech GURPI utiliza un motor de riesgo que, para aprobar el financiamiento de un vehículo, verifica el desempeño laboral del rider como la recurrencia de actividad, la capacidad de generación de ingresos y el comportamiento operativo.
“Nos dimos cuenta de que muchos repartidores elegían la bicicleta no por elección, sino por las barreras de acceso al crédito o la falta de capacidad de ahorro suficiente como para poder tener otro tipo de vehículo propio”, explica Juan Manuel Manfroni, cofundador & CEO de GURPI. “A partir de esa realidad, desarrollamos un modelo que convierte su desempeño laboral en una variable central de evaluación de su perfil crediticio para adquirir una moto 0 km. El financiamiento para adquirirla les permite capitalizarse así como también aumentar la velocidad de las entregas y, por lo tanto, sus ingresos”.
“Mendoza, junto con Buenos Aires y Córdoba, forma parte de nuestro podio estratégico de operación. La rápida adopción que vemos nos demuestra que, en contextos económicamente desafiantes, el vehículo deja de ser un bien de consumo y pasa a ser un capital de trabajo indispensable para el hogar”, agrega el CEO de GURPI.
La fintech diseñó un producto a la medida de la dinámica económica de los riders: financia hasta el 85% del valor del vehículo con una TNA de 120-140% y el usuario abona el crédito en 52 cuotas semanales (1 año en total) dado que esa es la frecuencia en que cobran sus ingresos.
“Construimos una infraestructura de crédito productivo que integra originación digital, scoring propio y un esquema de cobranza alineado al flujo real de ingresos del usuario. Esta arquitectura nos permite financiar vehículos como herramientas de trabajo para segmentos que el sistema financiero tradicional no puede atender de manera eficiente, manteniendo disciplina de riesgo y una cartera saludable”, señala Tomás Manfroni, cofundador, CFO & CPO de GURPI.
Un modelo con impacto y disciplina de riesgo
A nivel nacional, GURPI ya entregó más de 2.700 motos, a un ritmo promedio de 200 por mes. Actualmente, cuenta con cerca de 2.000 usuarios activos que están pagando su crédito y tan solo el 4% se encuentra en mora, un porcentaje significativamente menor que el registrado en modelos de créditos tradicionales bancarios y alternativos.
El bajo nivel de mora que tiene GURPI valida la solidez de su modelo de evaluación y seguimiento. Para la fintech, la inclusión financiera no implica relajar los criterios de riesgo, sino desarrollar nuevas capacidades para medir mejor la capacidad de pago de los trabajadores que generan ingresos fuera de los esquemas laborales tradicionales.
Para la compañía, financiar un vehículo implica también proteger la capacidad de trabajo de quien lo utiliza para generar ingresos. Es por eso que su propuesta no termina en la aprobación del crédito: acompaña al usuario durante toda la vida operativa del vehículo con cuotas de gracia ante imprevistos, red de talleres de barrio, soporte posventa y herramientas diseñadas para reducir las posibles interrupciones en la actividad.
Con este enfoque, la fintech argentina busca liderar la transición hacia un sistema financiero más justo, ágil y adaptado a la nueva realidad laboral. Habiendo multiplicado por cuatro su volumen operativo entre 2024 y 2025, continúa en 2026 ganando adopción con operaciones en Buenos Aires, Córdoba, Mar del Plata, Rosario y Mendoza.