A partir de mayo, la compañía sueca se abastecerá desde su red internacional para ganar competitividad; mantendrá su operación de lavarropas y freezers
La decisión sobre el cese de producción de heladeras llega tres meses después de que se conociera la intención de discontinuar la fabricación de cocinas.
A partir de esta estrategia, la compañía abastecerá al mercado local con productos terminados desde su red internacional. La firma cuenta con una red de manufactura que incluye plantas en Brasil y en Tailandia, y producción tercerizada en China.
En la Argentina, Electrolux está presente desde hace 70 años. No obstante, la firma se instaló en Rosario recién en 2011, con la adquisición de la marca de electrodomésticos Gafa al grupo chileno Sigdo Koppers.
El movimiento no implica una retirada industrial. Desde la firma reafirmaron que continuarán fabricando lavarropas y freezers, productos donde la marca -aseguraron- mantiene un alto volumen de ventas y liderazgo de mercado. Además, aseguraron que mantendrán sus operaciones comerciales y de servicio técnico en todo el país.
El giro de Electrolux responde a la necesidad de fortalecer su competitividad en un mercado donde la oferta de artículos terminados importados crece a paso firme. En una primera instancia, a lo largo de 2024, los jugadores locales se concentraron puertas adentro para optimizar su estructura.
”En 2024 mejoramos significativamente los costos. Por un lado, sumamos eficiencia de nuestros procesos e implementamos SAP para nuestro sistema de producción y comercial. Y por otro, adquirimos nuevos inyectores, lo cual nos permitió reemplazar piezas plásticas y seguir ofreciendo productos de calidad a un precio competitivo”, señaló Fernando Novoa, gerente general de Electrolux, a principios de 2025.
Según las cifras expuestas, Electrolux invirtió cerca US$4,2 millones en 2024: de esa suma, US$2,8 millones fueron destinados a la mejora del proceso productivo y a aspectos ligados a sustentabilidad, y los US$1,4 millones restantes, a la finalización de la implementación de SAP -que demandó un total de US$10 millones-.
Y ya a mediados de año, desde la firma reconocieron la posibilidad de atraer a una base de clientes más diversa. “Tenemos planificado ingresar en categorías donde antes no participábamos y con las que en el resto de la región Electrolux es muy fuerte, como microondas, lavavajillas, aspiradoras y heladeras”. Con ese objetivo, la empresa había comenzado a importar artículos, principalmente de China y Brasil: “Son productos con mayores especificaciones, que nos permiten ofrecer mejores precios y más opciones”, habían explicado.
Este cambio de juego no es exclusivo de Electrolux. Otras marcas locales, como Liliana, también adoptaron estrategias mixtas, manteniendo la producción propia en líneas protegidas por medidas antidumping —como mixers y licuadoras— mientras diversifican su oferta con productos del exterior para enfrentar una competencia más agresiva
En paralelo, la estadounidense Whirlpool anunció el cierre de su planta en Pilar para pasar a un esquema importador. Y la mexicana Mabe inició un proceso de retiros voluntarios y la reconversión de su planta de Río Segundo en un centro logístico y de distribución.
El caso más resonante estalló la semana pasada: Goldmund, la empresa fabricante de los electrodomésticos de marca Peabody entró en concurso preventivo. La firma apunta a reestructurar un pasivo que incluye a 497 acreedores y garantizar su continuidad operativa. Previamente, la empresa ya había adaptado su estrategia productiva, trasladando parte de su operación a Paraguay para reducir costos laborales y tributarios.