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Finanzas Mariano Sardáns, CEO de FDI

La liquidez vuelve al centro del debate tras las restricciones a rescates en un fondo de Morgan Stanley

Las limitaciones para retirar fondos en un vehículo de crédito privado reavivan una pregunta clave para los inversores: ¿qué tan fácil es recuperar el dinero cuando el mercado entra en tensión? 

Martes, 7 de Julio de 2026
[ultimasnoticias]

Morgan Stanley informó que su fondo North Haven Private Income, con activos por aproximadamente US$ 7.000 millones, recibió durante el segundo trimestre de 2026 solicitudes de rescate equivalentes al 11,6% de sus participaciones. Sin embargo, de acuerdo con la política del fondo, solo atenderá rescates por hasta el 5% de las cuotapartes en circulación, por lo que los inversores recibirán menos de la mitad del capital solicitado.

No se trata de un episodio aislado. En el trimestre anterior, el mismo fondo había recibido pedidos de rescate por el 10,9% de las participaciones y también aplicó el límite previsto en su reglamento. El patrón se repite en varios vehículos grandes de crédito privado, donde los inversores intentan salir más de lo que el fondo permite por trimestre.

El caso vuelve a poner sobre la mesa una de las principales características -y, al mismo tiempo, uno de los mayores riesgos- del crédito privado: la liquidez no siempre está disponible cuando el inversor la necesita.

“Muchos inversores concentran su análisis en el rendimiento prometido y en el historial del gestor. Sin embargo, una de las preguntas más importantes suele quedar relegada: ¿qué ocurre si quiero recuperar mi dinero en un contexto de estrés de mercado? Esa es la famosa puerta de salida”, plantea Mariano Sardáns, CEO de la gerenciadora de patrimonios FDI.

En este caso, el crédito privado prometía rendimientos atractivos con liquidez trimestral a través de ofertas de recompra. Pero cuando llega el estrés, esa liquidez se evapora. Los activos subyacentes -préstamos a empresas de mediano tamaño- no se pueden vender rápidamente sin afectar el valor. Por eso los fondos tienen límites de rescate incorporados desde el diseño. La letra chica siempre estuvo ahí.

“La liquidez prometida suele funcionar mientras los pedidos de salida son acotados. El problema aparece cuando muchos inversores intentan retirarse al mismo tiempo. En ese momento, la ‘puerta de salida’ deja de ser tan amplia como parecía”, explica Sardáns.

Para el especialista, el episodio constituye un recordatorio sobre la importancia de analizar no solamente qué activos integran una cartera, sino también bajo qué condiciones puede recuperarse el capital invertido. Los vehículos con activos ilíquidos pueden funcionar bien en tiempos calmos, pero revelan sus limitaciones cuando los inversores intentan salir en masa.

“Rentabilidad, diversificación y track record son variables importantes. Pero antes de invertir también hay que entender cuáles son las reglas de salida del vehículo. La liquidez no es un detalle operativo: es una de las variables más relevantes antes de comprometer capital, forma parte del riesgo de la inversión. Sin una puerta de salida clara y realista, el resto pierde mucho valor”, concluye.

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