Mendoza, de de ·  

Notas Entorno Análisis Viernes, 2 de Noviembre de 2018

Inversiones: ¿viento de cola o viento de frente?

El análisis de Fernando galante, director y economista jefe de Chimpay S.A.

Muchas veces escuchamos hablar de viento de cola para hacer referencia a cuando las condiciones internacionales nos benefician, como también escuchamos hablar de viento de frente cuando las condiciones internacionales nos juegan en contra. Hoy vale la pena analizar este tema, ya que estamos en el principio de un nuevo ciclo en materia monetaria y financiera a nivel internacional.

Luego de la tremenda crisis sub-prime del sector inmobiliario y su contagio financiero en el año 2008, nos tocó vivir un largo proceso de tasas de interés muy bajas y de expansionismo monetario como nunca antes en las principales plazas financieras. En especial en Estados Unidos. Esto dio lugar a un fuerte viento de cola para las economías emergentes, ya que otorgó oportunidades de financiamiento de muy bajo costo, precios de commodities volando e ingreso de capitales que buscaban rentabilidad.

En el último tiempo todo esto cambió o está a punto de cambiar. Estados Unidos ya finalizó los programas de expansión monetaria y empezó lentamente un proceso de suba de la tasa de interés, y mientras Europa redujo el ritmo de los programas monetarios y empieza a discutir tímidamente cuándo deberán encarar el proceso de suba de tasa de interés, ha empezado a soplar una brisa de frente para los emergentes, que ya la empezaron a sufrir. Países como Argentina, Turquía y Pakistán empezaron a ver los problemas de un financiamiento que ahora será más caro y más selectivo. Todos empezaron a sufrir de precios de commodities no tan exuberantes como en los años anteriores. Y por supuesto de la salida de capitales.

Sólo a modo de ejemplo el índice el índice MSCI de Mercados Emergentes acumula en el año una baja de alrededor de 15% en dólares.

La duda que lógicamente surge es si estamos en presencia de una oportunidad, o en la antesala de una brisa de frente que se puede transformar en un fuerte viento.

Un aspecto fundamental a considerar en este sentido es la razón que genera la suba de interés. En esta oportunidad las presiones inflacionarias son producto de una economía que ha recuperado niveles de pleno empleo y que sigue creciendo. Históricamente los períodos de subas de tasas de interés producto de una economía pujante no son necesariamente contractivos, y por eso es que por este lado no tenemos que esperar malas noticias.

Por otro lado, el ritmo de la suba de la tasa de interés es otra variable clave a considerar, no es lo mismo un proceso de ajuste monetario rápido y desordenado que uno que se da en forma paulatina. Sobre este punto mucho se ha discutido y es donde más se focalizan los analistas hoy, en el miedo de una Reserva Federal de Estados Unidos demasiado agresiva que pueda terminar abortando el ciclo de crecimiento. Al momento no vemos evidencia que sea así, y de hecho vemos a una Reserva Federal que prefiere moverse lento y sobre seguro, muy consciente de estos riesgos.

Y por último en líneas generales, y salvo excepciones como Argentina, los emergentes se encuentran con economías más sólidas que las que tenían en la antesala de las crisis de emergentes de la segunda mitad de los años 90’s. Tienen menos problemas fiscales, mejores reservas, y cuentas corrientes más sanas. Por lo que el impacto, aunque claramente no será nulo, tampoco debería ser caótico. De nuevo, salvo excepciones.

Considerando todo lo anterior y la divergencia en el comportamiento de los activos norteamericanos y emergentes en este año, creemos que podemos estar más bien en presencia de una oportunidad. Obviamente los riesgos son reales y existen, pero quizás nos quede un último impulso alcista para aprovechar antes de hablar

galante@chimpaysa.com.ar

¿VIENTO DE COLA O
VIENTO DE FRENTE?
FERNANDO GALANTE
f

    Seguí leyendo en Notas Entorno