Mendoza, de de ·  

Notas Entorno Opinión Lunes, 30 de Julio de 2018

Debate: Dos campanas sobre legalización del aborto

La ex jueza de la Corte Suprema de Justicia de la Provincia de Mendoza, Aída Kemelmajer de Carlucci, y la diputada provincial y médica, Hebe Casado, aportan su mirada sobre el tema en un debate claro y concreto.

Sebastián Pérez Dacuña


Mientras en el Senado Nacional se debaten las posturas a favor y en contra  del proyecto de legalización del aborto, que ya fue aprobado en la Cámara de Diputados, el tema abrió una brecha impensada que va más allá de la famosa grieta de los partidos políticos ya existente hace casi una década.

A grandes rasgos, los atenuantes de la disputa: aquellos que prefieren salvar las dos vidas, tanto de la madre como del hijo por nacer y de aquellos que sostienen que las leyes de la Constitución Nacional van por arriba de los dogmas.
Por su parte el presidente Mauricio Macri, se comprometido a no vetar la norma en caso de que sea aprobada expresando sus “felicitaciones para todos, sabiendo que este debate continúa en el Senado”.

Hoy, en Latinoamérica solo la Ciudad de México, Cuba, Guyana y Uruguay, Puerto Rico y las Antillas y Guayana francesas permiten la práctica legal del aborto.
Desde Entorno económico abrimos el debate con dos especialistas en el tema, dos campanas: una a favor de la aprobación de la norma, la ex jueza de la Corte Suprema de Justicia de esa Provincia, Dra. Aída Kemelmajer de Carlucci; y la otra en contra de la aprobación de la ley, la diputada provincial y médica, Hebe Casado.

 Ante la entrevista de nuestro medio, cada una de las mujeres responde a ciencia cierta  y con fundamentos sobre su postura en relación a la ley que hoy divide a la sociedad argentina.

Aída Kelmajer de Carlucci: “La no aprobación de la ley nos dejaría en un lugar muy poco protector de los derechos a la vida digna de la mujer”

¿Cuál es el argumento principal para defender la ley del derecho al aborto legal?
Las razones son varias; señalo solo algunas
a) La Argentina ha despenalizado diversos supuestos de interrupción voluntaria del embarazo; no obstante, ni siquiera  esos casos despenalizados desde hace casi un siglo pueden acceder al servicio de salud. Todos los días los diarios muestran terribles situaciones en las que personas que trabajan en hospitales o personas pertenecientes a sectores fundamentalistas de la sociedad impiden realizar interrupciones plenamente legales y atacan a los médicos que intentan ayudar en esta práctica a personas vulnerables, especialmente niñas y adolescentes; esa oposición, en ocasiones violenta, exige judicializar la situación para que ese aborto pueda realizarse en forma segura y no clandestina, pero entonces, ya es tarde. La ley es un instrumento muy importante para que esto no siga sucediendo
b) Se requiere ampliar las situaciones de legitimación de esas intervenciones, en especial, autorizar a la mujer a interrumpir ese embarazo en el primer trimestre de gestación, por su sola voluntad. Los abortos se realizan en forma clandestina; si la mujer tiene dinero, recurre a médicos; si no tiene dinero, acude a métodos altamente perjudiciales para la salud y termina  en un hospital público, requiriendo asistencia por las nefastas secuelas. No faltan hospitales en la Argentina que, en estos casos, llaman a la policía, sometiendo a la mujer a lo que puede denominarse "violencia institucional"
c) La situación descripta genera una tremenda desigualdad que tiene base económica

Nuestro código civil se redactó atendiendo la Convención Interamericana de Derechos Humanos, donde no se duda  que hay vida desde la concepción en principio. ¿Cómo encaja entonces esta ley de aborto?
Nuestro código civil y comercial y la Convención interamericana de derechos humanos se refieren a la protección de la vida desde la concepción; pero este no es el único pilar sobre el cual se construye el bloque de constitucionalidad al que el código remite en los artículos uno y dos; hay también otros derechos, como el derecho a la salud, a la intimidad, a no ser instrumento de otro (o sea a la autonomía, etc). Los derechos pueden entrar en conflicto y el sistema jurídico debe resolver esos conflictos. Si se hace de la regla de la protección de la vida desde la concepción un principio absoluto, que no debe compatibilizar con ningún otro derecho, entonces, se convierte en un dogma. El sistema jurídico no se construye con dogmas sino con principios que imponen poner todos los derechos  fundamentales en equilibrio, generando restricciones a cada uno de ellos.
Por lo tanto, no hay ninguna contradicción entre aceptar la interrupción del embarazo y tener entre uno de los pilares no exclusivos ni absolutos, la protección de la vida desde la concepción


¿Cree que la no aprobación de la ley hace retroceder institucionalmente y legalmente al país?
Creo que nos dejaría en el lugar en el que estamos, un lugar muy poco protector de los derechos a la vida digna de un numero muy importante de mujeres, especialmente niñas y adolescentes. La Argentina necesita avanzar y dictar esa ley

Quienes se niegan a la aprobación de esta ley parecen decir “nosotros sabemos más que el Comité de los Derechos del Niño”, ¿eso es por ignorancia o por soberbia?
Es asumir una posición dogmática; sostener casi ciegamente que  el derecho a la vida del feto es un derecho absoluto, aunque saben que no hay derechos absolutos ni siquiera para las personas vivas y todos están sujetos a restricciones. En mi opinión, es ceguera ante un sistema integrado por numerosos principios, no por uno solo.

¿Cree que el sistema de salud está preparado para esta decisión, o eso es otra discusión?
Conforme lo han explicado personas que tienen datos ciertos sobre el presupuesto de salud, la ley no generará mayores gastos; seguramente, se gasta más en atender a las mujeres víctimas de sistemas clandestinos


Hebe Casado: “la Carta Magna dice que existe el derecho a la vida desde la concepción, en ningún lugar dice que el aborto es un derecho…”

¿Cuál es el argumento principal para defender la no aprobación de ley del derecho al aborto legal?
Interrumpir un embarazo para mí como médica significa terminar con una vida. Fui formada para curar, proteger la vida, y acompañar al paciente cuando ya no existen tratamientos posibles. No me formaron para interrumpir la vida, es más hice un juramento al recibirme que dice entre otras cosas esto: tener absoluto respeto por la vida humana desde el instante de su concepción.
Entonces mi posición como médica dice que debo estar a favor de la vida desde el momento de la concepción. Para mí existe el derecho a la vida. Obligar a los médicos a ir contra su juramento o intimidarlos con la cárcel o la imposibilidad de ejercer en el sistema público de salud por ser objetores de conciencia, me parece un acto de discriminación que no se puede permitir en nuestro país.

¿Cree que la no aprobación de la ley hace retroceder institucionalmente y legalmente al país o es contrario a esto?
La no aprobación de la ley me parece un signo de respeto a la Constitución Nacional; aprobarla sería pasar por encima de ella.

Los que están a favor de la ley argumentan que es una decisión que tiene que ver con una política de salud del estado.  ¿Usted desde su plano de profesional medica qué opina sobre esto?
Como médica puedo asegurar que existen problemas de salud más importantes y urgentes a resolver. El Estado debe garantizar el acceso básico a la salud, al menos la atención primaria, y eso aún no se logra en muchos lugares de nuestro país. Entonces nuestro sistema de salud no se encuentra en condiciones de realizar abortos con la premura que lo solicita la ley. Es una irresponsabilidad proponer algo que no se va a poder desarrollar, y que además va a quitar recursos a otros problemas más graves que atañen a la salud pública.

Nuestro código civil se redactó atendiendo la Convención Interamericana de Derechos Humanos, donde no se duda de que hay vida desde la concepción en principio. ¿Cómo encaja entonces desde el punto de vista de los derechos a las personas esta ley de aborto?
Como legisladora debo basarme en la Constitución Nacional, en el artículo 75 inciso 22 recepta los Tratados Internacionales de Derechos Humanos, entre los cuales destacaría: la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que en su artículo 4.1 al referirse al derecho a la vida señala “….este derecho estará protegido por la ley y, en general, a partir del momento de la concepción. Nadie puede ser privado de la vida arbitrariamente y la Convención sobre los Derechos del Niño, que en su artículo 1 sostiene: “…se entiende por niño a todo ser humano menor de 18 años de edad”. Para aclarar este concepto, nuestro país, en el Artículo 2, segundo párrafo de la ley 23.849 expresa: “Con relación al artículo 1° de la Convención sobre los Derechos del Niño, la República Argentina declara que el mismo debe interpretarse en el sentido que se entiende por niño todo ser humano desde el momento de su concepción y hasta los 18 años de edad”.  Del artículo siguiente (75 inc.23) que refiere a la necesidad de “Dictar un régimen de seguridad social especial e integral en protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización del período de enseñanza elemental… surge también la protección de la persona por nacer. Entonces si yo legislara en contra de esto, estaría legislando en contra de la Carta Magna de mi país. Donde dice que existe el derecho a la vida desde la concepción, en ningún lugar dice que el aborto es un derecho. Si no estamos de acuerdo con la Constitución Nacional entonces hay que hacer una reforma de nuestra constitución y luego proponer esta ley. Y también dejar de adherir a los Tratados internacionales que garantizan la vida desde la concepción.

¿Cree que el sistema de salud está preparado para esta decisión, o eso es otra discusión?
Nuestro sistema de salud tiene muchas falencias, entre ellas el acceso a la atención primaria en los lugares más alejados de las ciudades. Hay lugares que no cuentan con médicos o con la infraestructura necesaria para realizar abortos o atender las complicaciones que pudieran surgir de los mismos. Se sobrecargaría el sistema dando atención a los abortos y dejaríamos sin atención a cosas más prevalentes. Creo que es una irresponsabilidad aprobar esta ley. No nos sobran recursos, no tenemos solucionados los problemas básicos de salud, no tenemos recursos suficientes para realizar prevención o detección temprana de las enfermedades más prevalentes en mujeres y que son causas más frecuentes de muerte en ellas, como lo son el cáncer de mama o el cáncer de cuello uterino. Por lo cual opino que no estamos en condiciones de garantizar la aplicación de esta ley en el caso de ser aprobada. Se está tratando el tema con mucha frivolidad, desatendiendo problemas más urgentes a resolver. Yo pretendo que en mi país se resuelvan todos los problemas de salud que existen, empezando por los más frecuentes. Quiero que se vuelquen recursos en prevención, que sí está demostrado que mejora la salud pública.

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