Mendoza, de de ·  

Notas Entorno Decisiones financieras Jueves, 28 de Diciembre de 2017

¿Cómo invierten los mejores?

Detrás de la toma de decisiones financieras hay un entramado de emociones y análisis no-racionales que definen, muchas veces, dónde invertimos nuestro dinero y, por ende, el retorno que recibimos. Tanto es así que existe una rama de las finanzas dedicada a estudiar el comportamiento humano ligado al manejo de nuestro patrimonio.

Jueves, 28 de Diciembre de 2017

 

Por Helmut Henriquez (Asesor en Chimpay Soluciones Financieras)*

 

Los seres humanos padecemos de aversión al riesgo de sufrir pérdidas y, con frecuencia, nos guiamos por nuestro instinto y nos dejamos llevar por nuestras emociones en vez de optar por analizar a profundidad los detalles de una inversión. Nuestra racionalidad al invertir es limitada.

Las finanzas conductuales o “Behavioral Finance” es una rama de las finanzas que analiza las mismas desde un punto de vista psicológico. Su enfoque es el estudio de la psicología detrás de la toma de decisiones financieras. Las teorías tradicionales se basan en la premisa de que los participantes del mercado financiero son seres racionales que toman sus decisiones maximizando su ingreso y minimizando sus costos. La realidad es que los inversionistas no se comportan de esta manera y, por ende, el continuo y creciente interés en esta rama de las finanzas.

Según Benjamin Graham, “el principal problema del inversionista, e incluso su peor enemigo, es probable que sea él mismo”. Las finanzas conductuales han identificado los siguientes principales prejuicios o sesgos que impactan nuestras decisiones al momento de invertir:

Exceso de confianza: Esta es la forma más fácil de engañarse a uno mismo. Aquellos inversionistas con exceso de confianza tienden a sobreestimar su habilidad de identificar inversiones exitosas. Es común encontrar inversionistas que se atribuyen el 100% del crédito de una inversión que le fue bien en su portafolio, pero responsabilizan a su asesor del resto que no tuvo un óptimo desempeño a pesar de que el inversionista debe autorizar todas sus inversiones. El exceso de confianza y atribución propia causan que el inversionista obvie consejos o críticas constructivas que bien podrían ayudarlo a mejorar sus decisiones de inversión a futuro. Es de valor agregado rebalancear su portafolio de manera disciplinada y llevar un registro de las comunicaciones con su asesor sobre sus inversiones.

 

Behavioral Finance” es una rama de las finanzas que analiza las mismas desde un punto de vista psicológico

 

La aversión al riesgo afecta nuestra capacidad de analizar a la hora de invertir: La tendencia humana es tener una mayor preferencia de evitar una pérdida que la de recibir una ganancia. ¿Cuántos hemos tolerado una película entera en el cine a pesar de que desde el principio nos pareció aburrida? Sobrellevamos de mala gana las dos horas porque ya incurrimos en el gasto y no queremos “perder la plata” que nos costó la entrada. Muchos inversionistas tienden a no querer vender inversiones que han tenido un pobre desempeño, ya que se rehúsan a aceptar la pérdida y tienen un deseo fuerte de tratar de, por lo menos, esperar a recuperar el valor de su inversión sin importar el tiempo que esto tome. En ocasiones, estos inversionistas no visualizan que existe un costo de oportunidad y que pudiesen recuperar su pérdida más rápido en otra inversión, en vez de aferrarse a la existente. Su asesor puede apoyarlo a evaluar si se amerita mantener o vender su inversión.

Sesgo a lo conocido (“familiarity bias”): Muchos inversionistas tienden a invertir solo en industrias, emisores o países que ellos sienten que conocen a profundidad. Asocian lo que conocen con un menor riesgo. Por ejemplo, hay inversionistas que optan únicamente por invertir en activos del mercado local porque consideran que conocen bien la situación de Argentina aseguran que conocen o saben de los grupos familiares detrás de las emisiones. No se toman el tiempo para evaluar oportunidades de inversión fuera de lo que ellos consideran que “conocen” y esto impacta la debida diversificación que debe tener un portafolio de inversión.

El efecto manada nos predispone a hacer lo que los otros hacen a la hora de invertir: Esta es la tendencia que tienen los seres humanos de hacer lo que hace la mayoría. Un ejemplo son las personas que hicieron inversiones en empresas “dot.com” cuando surgió la euforia del internet. Fueron muchos los inversionistas que perdieron dinero por invertir en acciones con valuaciones muy elevadas de este tipo de compañías. Muy pocos realmente entendían a detalle estas empresas y sus valuaciones, pero invirtieron ya que “todo el mundo” decía que era el futuro. Es muy común ver cómo los inversionistas se dejan llevar fácilmente por esta mentalidad: cuando los mercados están al alza todos quieren invertir, pero cuando los mercados empiezan a caer de manera abrupta, salen a vender de manera indiscriminada sus inversiones. Cuando hay volatilidad en los mercados es inclusive cuando uno más debería tener interés de evaluar alternativas de inversión, ya que la volatilidad trae consigo oportunidades de inversión a valuaciones más atractivas. El reconocido inversionista y empresario Warren Buffett dijo que como inversionista es sabio “tener temor cuando los demás son avariciosos y ser avaricioso cuando los demás son temerosos”.

Contar con un asesor financiero es importante para entender qué nos conviene en términos financieros.

*hhenriquez@chimpay.com.ar

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