Mendoza, de de ·  

Mujeres protagonistas Entrevista Lunes, 12 de Diciembre de 2016

Aída Kemelmajer: “Me gustaría una Corte con visión de género”

La jurista mendocina acaba de recibir el pemio Konex de Brillante en Humanidades. Trabaja incansablemente en la reforma de la legislación en temas de violencia de familia y de género.

Lunes, 12 de Diciembre de 2016

Lejos de dejar de lado el Derecho, la apasionada abogada mendocina, autora de la reforma del nuevo Código Civil y Comercial de la Nación, sigue protagonizando batallas en pos de la “modernización” de una Justicia a tono con la realidad que les toca vivir a las personas. Con la presentación del proyecto de ley procesal para Familia, apunta a dar herramientas concretas en estos temas tan complejos y al mismo tiempo cotidianos. “Los cambios no son siempre fáciles de hacer, la gente está acostumbrada a ciertas cosas e incluso algunos creen que ya no hay nada por modificar”, asegura a Entorno Económico en una entrevista exclusiva que tuvo lugar en su propio estudio, en la Ciudad de Mendoza.

¿Qué significa para usted haber sido distinguida con el Konex de Brillante 2016?

Me siento muy feliz de haber ganado este premio que tiene tanto prestigio. Adjudico esto a que en los últimos 4 años lo he dedicado al Código Civil y Comercial y la transformación que eso ha significado en la legislación argentina. Y si esa es la razón, no me pertenece a mí sola porque en la confección de este código trabajaron más de 100 personas junto a los otros dos participantes de la comisión elaboradora, la doctora Highton y el doctor Lorenzetti.

 

Con su esposo Nedo Carlucci y su hija Fabiana en la entrega del Premio Konex de Brillantes

 

¿Qué va a suponer la aprobación de Ley Procesal para la Justicia de Familia de Mendoza presentada hace unos días?

Hace tiempo que venimos trabajando en este proyecto. Antes de la reforma del Código Civil y Comercial, desde la Cátedra de Derecho de Familia la UNCuyo se trabajó para una reforma, porque si bien es cierto que el Código Procesal de Familia de Mendoza fue de avanzada cuando se dictó, los tiempos cambiaron. Ahora con el cambio del Código Civil y Comercial tiene mayor justificación que se modificara el instrumento procesal con el que trabaja el Código Civil. Este proyecto tiene base en una ley modelo que se elaboró para la Ciudad de Buenos Aires. El Consejo de la Magistratura de esa ciudad convocó a tres juristas, las doctoras Marisa Herrera, Mabel de los Santos y Ángeles Burundarena, para que hicieran una especie de código procesal de familia que sirviera de modelo para todo el país. A mí me convocaron para supervisar el trabajo pero se trabajó en forma conjunta.

Por otra parte, acá en Mendoza se está trabajando en la reforma del Código Procesal Civil, por lo tanto lo que hemos presentado para Familia es más reducido y teniendo en cuenta que va a haber un Código Procesal Civil actualizado. Los cambios no son siempre fáciles de hacer, la gente está acostumbrada a ciertas cosas e incluso algunos creen que ya no hay nada por modificar. Hay que darse cuenta de los problemas para generar soluciones.

Yo siempre fui crítica del sistema y sé que la Justicia tiene muchos problemas, necesitamos modificar muchas cosas básicamente en la celeridad de los tiempos.

¿A grandes rasgos qué contempla este proyecto?

Primero la adecuación al Código Civil y Comercial pero a nivel de procedimientos lo importante es la creación de una nueva figura, la del consejero de familia, que va a servir para que muchos juicios se puedan solucionar con métodos alternativos de resolución de conflictos, para que el juez sólo deba verificar si lo que las partes han acordado no viola la ley o intereses superiores de personas vulnerables. De esa manera el juez se va a quitar trabajo de encima y solamente va a tener que resolver aquellos asuntos en los que de ninguna manera las partes han podido llegar a un acuerdo. Esto le va a permitir al juez estar más cerca de las partes, que se cumpla el principio de inmediación y de oralidad, que está en la ley actual, pero que en los tribunales no se cumple, pocas veces la gente habla con el juez. El consejero va a intervenir en una etapa previa tratando de solucionar los problemas.

¿Una especie de mediador?

La diferencia con el mediador, que ya existe, es que ésta es una figura un tanto neutral que acerca las partes; el consejero es una personamás activa que incluso hasta puede obtener pruebas y que se involucra más en el caso. Nuestra esperanza es que si los consejeros trabajan bien va a haber muchos casos que las propias partes van a poder resolver y los jueces van a tener más tiempo para decidir otros tipos de casos.

 

 

¿Qué alternativa le da la Justicia a la violencia de género?

Es el tema que más dificultades ha traído para regular. Hace muchos años que vengo pensando en un juez en materia de violencia que pueda resolver todo, pero entiendo que esto es una transformación que es muy buena en la teoría pero en la práctica ofrece dificultades. En primer lugar porque el derecho penal y el derecho de familia son dos cuestiones diferentes. En el derecho penal la figura central es el imputado, y está bien porque esa es la garantía que toda persona debe tener en un proceso de este tipo. En el derecho de familia, el centro es la persona que sufre, la persona vulnerable. Lo que estamos haciendo hoy es revictimizar a esa persona vulnerable, porque va a la justicia de familia para buscar medidas de protección, luego va a la justicia penal a contar todo lo que le pasó. Si por mí fuera yo no utilizaría al derecho penal como solución para estos problemas. Es una opinión personal que no es la del legislador argentino, ni la de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, ni la de la gente, que cree que el derecho penal le va a traer la solución a los problemas.

¿El nuevo proyecto crea herramientas en estos casos?

Después de muchas idas y venidas este proyecto crea jueces de violencia, dentro del ámbito de la justicia de familia, que va a estar contacto permanente con la Justicia Penal, que va a atender aspectos que necesiten de esta justicia, evitando la revictimización. Y por otro lado, está el proyecto que ha presentado el procurador Alejandro Gullé, que es que se aplique el principio de oportunidad penal, ahí el Ministerio Público va a poder ver la situación y verificar si efectivamente llevar a juicio penal a esta persona o el proceso penal va a agudizar la violencia como ocurre muchas veces. Necesitamos que avance este proyecto que lleva el procurador.

¿Cuál es el balance de este año de funcionamiento del nuevo código?

Como usted recordará, lo que más se criticaba de este código es la parte de familia y persona, sin embargo es la parte que más se está aplicando porque es de aplicación inmediata. Los jueces han entendido muy bien el nuevo sistema y que está dando soluciones inmediatas y más justas a casos que antes necesitaban dos o tres años para su resolución.

Fue la única mujer en la Suprema Corte de Justicia de la provincia. ¿Qué opina de la falta de posibilidad de tener una nueva mujer ocupando ese lugar que usted dejó?

A mí me gustaría que haya una mujer en la Corte, pero lo que me gustaría más es que haya personas con visión de género en la Corte y no siempre esa visión de género la tiene una mujer. Visión de género no es decir que siempre se le va a dar razón a la mujer, el tema es advertir las especiales dificultades que puede tener una persona por ser mujer, y por cosas que nos pasan a las mujeres. Y comprender la situación de vulnerabilidad que tienen algunas mujeres, muchas de ellas con 4 o 5 hijos y que tiene que salir a trabajar para mantenerlos.

¿Qué opina de la resolución de casos por juicios con jurado?

Nunca me gustó el jurado, creo que no tenemos tradición de jurado como los Estados Unidos por ejemplo. Argentina no tiene esa tradición y debo decir que lamentablemente los medios de prensa influyen mucho en las personas. Me parece interesante un sistema que tienen los alemanes que ya se ha empezado a utilizar en Córdoba, la figura del escabino. Es una persona que se incorpora al tribunal. Imaginemos que la Cámara de Familia de Mendoza tiene que resolver un tema referido a un niño, entonces viene ese escabino y se sienta al lado de los tres jueces, este puede ser una directora de escuela o un médico, alguien que entiende del tema aunque no de leyes. Entonces cuando se dicta la resolución esos tres jueces tienen que convencer a este escabino porque la solución jurídica es razonable. Muchas veces la gente de derecho nos encerramos en cuestiones jurídicas y las formas nos matan. Y de esas formas no podemos salir para dar la solución que corresponde.

 

Perfil

Aída Kemelmajer de Carlucci nació en San Martín y desde 1968 ejerce la Abogacía junto a su colega y esposo Nedo Carlucci. Desde 1984 hasta 2010 fue miembro de la Corte Suprema de Justicia de la provincia. Es doctora en Derecho de la Universidad de Mendoza, miembro de las Academias Nacionales de Derecho y Ciencia de Buenos Aires y Córdoba, Academia Argentina de Ética en Medicina y Asociación Argentina de Derecho Comparado. Es también Miembro honoraria de la Real Academia de Derecho y Legislación de Madrid, España. En 2016 recibió el Premio Konex de Brillante como la más destacada personalidad en Humanidades de la última década en Argentina, una de las máximas distinciones que se otorgan en el país en la actividad de las ciencias sociales. En 2011, fue nombrada miembro de la Comisión de Notables encargada de realizar las reformas del Código Civil y del Código de Comercio, encomendadas por el Poder Ejecutivo Nacional. Junto a ella, integran la comisión el titular de la Corte Suprema de Justicia Argentina, Ricardo Lorenzetti y la jueza del máximo tribunal Elena Highton de Nolasco. Es Doctora Honoris Causa en diferentes universidades del mundo y del país, ha escrito innumerables artículos y tiene una extensa lista de material bibliográfico publicado. Entre otras cosas, es Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Mendoza.

Por Sebastián Pérez Dacuña

(sebastianperezd@gmail.com)