Mendoza, de de ·  

Economía Entrevista Miercoles, 5 de Junio de 2019

Alejandro Vigil: “Al hablar de terroir desaparece el concepto enólogo del año y aparece el de cultura del vino” 

El destacado enólogo mendocino sumó una nueva y destacada medalla para su trayectoria. Fue elegido como el “Enólogo del Año” para el Special Report Argentina 2019 del crítico de vinos Tim Atkin. Además, un vino elaborado por el mendocino (Catena Zapata - Adrianna Vineyard White Bones Chardonnay 2017) obtuvo 98 puntos y fue el vino mejor puntuado del reporte.

Miercoles, 5 de Junio de 2019
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Sebastián Pérez Dacuña 

Llegar a establecer un encuentro con Alejandro Vigil es difícil  no porque él sea un tipo difícil, ni mucho menos, sino porque sus múltiples actividades lo llevan de un lado para otro. En Agrelo, Chachingo, el valle de Uco, en alguno de sus restaurantes o viajando por el mundo. "El vino nos ha servido como un embajador real", dice al pasar como si la frase fuera hecha, pero él sabe que lleva una carga muy fuerte por detrás. "El vino es un arma de promoción muy fuerte", remarca.


¿Qué significa este reconocimiento de Tim Atkin?

Lo importante es que Tim conoce a la argentina y sus vinos desde hace más de dos décadas, ha visto toda la evolución de nuestra viticultura y sobre todo de la vitivinicultura de exportación y el crecimiento del malbec como vadera, el reconocimiento en lo personal va gestado por un tipo que conoce bastante profundo todo lo que ha pasado. Fuera d ello personal hay que ver que hay un grupo de gente que ha trabajado durante años y que pudo llevar a cabo el concepto de terroir, del vino por encima del hombre, por eso le quiero dar un carácter más colectivo, tanto por el grupo de gente que trabaja en Catena Zapata como un grupo de gente que trabaja en la actividad que pensó un concepto y está dando resultados.

Más allá de que es un conocedor de vinos de argentino lo interesante es que es un reconocimiento en función de lo que el mundo está pidiendo. ¿Eso para qué sirve?

Los críticos que normalmente tienen éxito se basan en que tiene un porcentaje elevadísimo de lo que le gusta a él es lo que le gusta a la gente. Cuando ves un vino bien puntuado y lo probas y te gusta lo comienzas a seguir. También es un crítico que vive fuera de acá y por eso tiene una referencia de lo que pasa en el mundo. Son cosas que nos ayuda a crecer y estar en la vanguardia.

¿Te beneficia para vender más vino?

Un reconocimiento como este no creo que te ayude a vender vinos, si por ahí un concurso. Esto es un reconocimiento que tiene más que ver con una forma de trabajo un concepto, hacia donde estamos yendo y reflejarlo en una distinción.


El reporte de Atkin sobre los vinos argentinos.


¿Esto trasciende aún más que un concurso entonces?

Es el reflejo de un consumidor pero a aparte de nivel internacional, lo que te da una base comparativa con lo que pasa en el mundo y nos muestra si estamos entendiendo lo que pasa y lo que viene.

¿Dónde ubicaríamos al vino argentino hoy en un mapa conceptual?

Hoy estamos a nivel de los clásicos del mundo compitiendo mano a mano a un vino de Burdeos o Napa Valley. Estamos en condiciones de entrar en competencia con un Barolo. Argentina está tomando el carácter de productor internacional de alta calidad. Y cuando uno ve los números de exportación se puede ver que exportamos alta calidad con precio promedio muy alto con respecto a otro productor del mundo. Hay condiciones que ayudan y otras no y eso tiene que ver con el contexto.

¿Nunca le escapas a hablar del contexto, que opinas de lo que cuesta producir hoy vino y venderlo? 

Hay dos situaciones particulares, cuando uno habla de producción primaria de uva es donde tenemos al día de hoy el mayor problema grave. La caída del consumo ha afectado a algunas áreas donde directamente son uvas que no podes vinificar porque no se toma ese vino, eso o trae dos problemas, el primero que nos volvemos monobarietales y el segundo es que un poco la historia vitivinícola de Mendoza y de la Argentina se puede perder. Hay que empezar a buscar alternativas para mantener ciertas zonas de producción sobre todo por un tema socio económico.

¿Qué se te ocurre entonces?

Son varios puntos a atacar, podes trabajar sobre la variedad y buscando clones de mayor producción que te permita equiparar a otras zonas de menor producción pero más alto precio. También trabajar en la elaboración de vinos de alta calidad para bajo precio, este es un tema tecnológico. Y después hay que pensar que hay zonas que hay que mantenerlas por un tema social y buscar la forma de que permanezca la gente trabajando en el campo.



Hablando de consumo interno. Hay referentes que dicen que va en picada y habla la guerra contra las bebidas gaseosas o la cerveza. ¿Dónde te paras? 

En entender que la disminución del consumo de vino en Argentina tiene que ver con otra bebida es desconocer lo que para a nivel internacional, donde los antiguos consumidores de vino han caído como lo hemos hecho nosotros y no es de la mano de la cerveza exclusivamente, sino también de whisky, del gin, de otras bebidas. La gente sigue tomando alcohol de distintas formas y mediante otros productos y lógicamente afecta. Lo que tenemos que hacer es mejores vinos y tener más opciones, no podemos achicarnos en las opciones porque es probable que sigamos perdiendo.

Me parece que es no entender lo que ha pasado a nivel mundo. Hay un cambio cultural muy importante y hoy nuestro mayor competidor no es una cerveza sino la bebida saborizada y hay una tendencia a los que denominan vida sana y lo que conlleva un error conceptual porque una copa de vino por día es mucho más sano que una bebida de ese sabor izado. El vino es vino y sabemos lo que tienen y además tenemos una legislación del INV que nos indica que estamos tomando.

Por otro lado hay que entender que lo que ha pasado con el vino, sobre todo que la gente va migrando a beber vinos más caros a llevado a que aparezca una pata muy importante que es el turismo del vino, sino existieras los vinos que la gente busca y viaja para tomar no tendríamos esta actividad que es el segundo ingreso más importante de la provincia después del petróleo.

¿Hoy ya no se se habla del enoturismo como el hermano menor del vino?

El vino nos ha servido como un embajador real. El vino va a una góndola en cualquier lugar del mundo, dice Mendoza, dice Argentina, dice valle de Uco, Lujan de Cuyo, Maipú. No hay ningún otro producto que exportemos, salvo el aceite de oliva, que veamos en una góndola junto a su producto de otros países. El vino es un arma de promoción muy fuerte. El enoturismo va a ser la primera actividad económica de la provincia. Aunque ahora viene la parte de trabajar a fondo sobre la infraestructura más allá de las cosas que se han hecho queda mucho para hacer. Hay que empezar en la parte privada y estatal.

¿En que evolucionó tu propuesta vinícola?

Creo que todos hemos ido creciendo y entendiendo desde el lugar donde estamos vinifiando. Hay viñedos que cuando comencé a vinificarlos tenían 3 años y hoy tienen 23 años. Pero recién estamos empezando en ese mundo de la alta calidad, estamos compitiendo con tipos que llevan 500 años.

¿Hay enólogos argentinos que vinifican en Europa, tenemos algo para aportar también?

Tenemos mucho para aportar, peor creo que tenemos que entender que falta mucho acá. Esto no tiene que ver con las personas sino con el lugar, si va a aun lugar y trabajas con ente de ahí lo vas a hacer con recetas que están probadas desde hace 500 años. Siempre tengamos en cuenta el concepto de terroir como la experiencia centenaria de cultivar la vid y elaborar el vino de un lugar determinado. Cuando hablas de experiencia centenaria las personas pasan a ser el eslabón de una cadena infinita. Entonces ahí desaparece el concepto enólogo del año y aparece el concepto de cultura del vino. Pensemos que estamos cultivando en zonas que se formaron hace 60 millones de años y que son nuevas, la cordillera de los Andes es muy moderna.


Ale Vigil junto a su esposa, Maria Sance, parte fundamental de sus emprendimientos.


¿Qué lugar ocupa la gastronomía en el día a día?

El concepto de la gastronomía llega de una forma nueva de comercializar los vinos nuestros que la idea era en forma directa donde el consumidor llega directo al productor. Es como un pretexto que se volvió grande.

¿Dónde está el límite entre el enólogo y el empresario?

Yo lo que se hacer es vino, después tengo un equipo que me ayuda en las otras tareas. El vino es lo que me gusta y en lo otro soy parte del equipo.

¿Cuál es el vino que te propones hacer hoy? 

He tenido la suerte de que el vino que me imponen es el que me gusta. Dentro de los consumidores del vino, dentro de la curva de Gauss ocupó el centro, normalmente lo que te va a gustar es muy probable que me guste a mí.

¿Es la empatía que te da ser consumidor ante todo?

Soy consumidor antes que elaborador, consumo y me gusta el vino. Es lo que soy y vivo de hacer vino aparte.

¿Que se viene?

Seguimos trabajando con Catena Zapata en las zonas nuevas que hemos cultivado, en La Rioja, La pampa, algo muy interesante, una idea de Laura Catena que tiene que ver con el tema del agua futura a Mendoza y por eso estamos buscando otras zonas para hacer vino e alta calidad.


Junto a Laura Catena, innovación e investigación sin pausa.


Pensemos que Nicolás Catana se va a plantar a la montaña buscando frío porque ahí ve alta calidad, Laura Catena buscando agua que nos va a permitir la sustentabilidad. Trabajando en una empresa que es pionera de conceptos de futuro y eso me divierte.

¿Qué zona que te ha sorprendido?

Gualtallary porque la vengo vinificando hace 20 años, Laura Catena es egresada en biología e Stanford y ella me hizo una propuesta muy fuerte que era entender por qué era tan distinto en la misma finca distintas zonas y ahí nacen los vinos de parcelas. Al mismo tiempo cultivamos más al sur en búsqueda de zonas frías pensando en el futuro y ahí descubrimos la zona de El Cepillo y estoy muy metido ahí, sobre todo la parte alta donde hay menos posibilidades de heladas. Tengamos en cuenta que el viñedo de El enemigo es el último plantado al oeste hasta San Rafael. Es algo muy divertido y los vinos son interesantes.

Trabajamos en un equipo grande que es la vitivinicultura argentina que hoy está dividida en dos sectores que es la alta calidad y la otra de sobrevivencia y en la que tenemos que pensar cómo vamos a hacer para que subsista y eso es fundamental. Esto es por el bien de la vitivinicultura y de Mendoza, tenemos que pensar en la reconversión de alta tecnología, en clones de alta producción, riego por goteo, tela antigranizo, con variedades optimas de alta calidad y de volumen para competir en el mundo y las condiciones coyunturales para poder continuarlo en el tiempo, porque de nada vale vagar un mercado durante 5 años y después perderlo por las condiciones del país. Eso se hace pensando políticas de estado.